
Está claro que la escena musical argentina está a años luz de la chilena y que su público es tanto o más fiel que las barras de fútbol. Esto lo puede afirmar la cantidad de bandas vigentes que tiene una década o más de existencia y que aún llenan estadios y conciertos en las distintas provincias del país vecino. Pero la música trasandina carga con una pesada cruz, algunos por obligación, otros por auto imposición. La gran influencia de Rolling Stones ha llevado a que la música argentina se encuentre en un difícil momento creativo musical. Una crisis silenciosa que se esconde en las notas de estas bandas que aún no son capaces de dejar de bailar como “gallina”.
Dentro de este contexto existe una banda que para mí ha sido sub valorada y poco difundida durante mucho tiempo. Es por esto que, un origen extremo es lo que primero pienso cuando repaso los inicios musicales de Catupecu Machu. El grupo de Fernando Ruiz Díaz siempre fue a dar batalla dentro de una escena musical bien dura, el underground trasandino. Sonando en bares, compartiendo cartel con El Otro Yo, dispersaba su hechizo sobre un público punk el cual no sería suficiente para evitar las críticas al abandonar la independencia. Luego de dos discos gestionados de este modo, se van a EMI donde su opus se caracterizara por un trabajo de hormigas en cuanto a la exploración musical de sonidos, instrumentos y ritmos, recortándote, como seguidor, de una escena argentina predominantemente stoner en que las bandas pasan a ser cuadros dentro de cuadros. Sus conciertos son una invitación a que soltemos las riendas y nos impregnemos de la energía de unos de los mejores front man sudamericanos actuales. Uno que se para frente a su público para gritarle al viento y que este lleve su música hasta el último tímpano del recinto. Está de más decir que sus presentaciones en vivo es de lo mejor que se está viendo por estos sureños lados del planeta. [Leer mas]























