

Esta semana el post es de mi hermano. Tranquilos, es de mi otro hermano, el mayor. Jose nos trae una canción que, tal como dice el, me recuerda a momentos de infancia. Denle una buena bienvenida a nuestro nuevo amigo y ojalá lo veamos mas seguido.

Hay música que gusta a pesar de uno. Que es más fuerte que uno. Como el peso de la vida que te somete y te obliga a escuchar. A mi me pasa eso con una canción de José Larralde, un gaucho argentino que mi viejo escuchaba en el auto. La canción se llama Quién. Por lo menos eso decía la etiqueta quemada por el sol.
Mi viejo siempre dejó que otros pusieran la música en el auto. Sólo a veces la elegía él. Había que guardarse la música de uno en el bolsillo, y escuchar. Lo más probable era que te tocara escuchar unos tangos mientras mirabas por la ventana. Otras veces era Pavarotti, cantando un mix de arias famosas. Se veia joven Pavarotti en la cajita del caset. Y a veces te tocaba Larralde.
Era triste escucharlo. El viaje en auto se hacia mas lento, como si fueramos en carreta por el campo. Y de fondo la voz quebrada de ese gaucho barbón, que se preguntaba tantas cosas. Es como el primero sorbo de vino que tomas en la vida. No te gusta, pero sabes que inevitablemente vas a terminar tomándo más. Te vas a ir acostumbrando.
Por eso de vez en cuando me doy un trago de Larralde, y descubro sabores que antes no habia notado, como un licor que mientras mas añejo y avejentado, mejor.
En mi ultimo trago, vi a un gaucho con el cuchillo carnicero en la mano, tanteándole el filo, y preguntándose quién, con ganas de vengarse. [Leer mas]





















